Análisis

Difícil primer trimestre en los mercados de capitales en Estados Unidos

El problema fundamental se relaciona más con el “gran exceso de liquidez” que generó el FED a lo largo de dos años y que casi duplicó el tamaño de sus activos (hoja de balance). La duda que ahora tiene el mercado se relaciona con los tiempos, objetivos y velocidades para llevar a cabo su proceso de restricción monetaria.
A lo largo de los últimos años, parecía que las bolsas americanas no tendrían un freno a pesar de las altas valuaciones de muchas empresas, especialmente tecnológicas. Por ejemplo, el precio/utilidad del Nasdaq al cierre del 25 de febrero alcanzó 99.9 veces (Múltiplos e Indicadores Financieros de GF Banorte) en un momento donde el rendimiento en 2022 hasta esa misma fecha registraba una caída de 13.9%. En niveles más altos, llegó a cotizar en más de 100 veces.

Sin embargo, las bolsas caen y la economía americana mantiene un buen dinamismo y seguirá creciendo por arriba de su promedio de los último cinco o 10 años. Diversas instituciones estiman que la economía de los Estados Unidos podría crecer entre 3.5 y 4.5%, con lo cual, no deja de ser relevante y, además, será el principal país que mayor aportación al crecimiento mundial haga, superando a China por segundo año.

No obstante, el problema fundamental que vemos se relaciona más al “gran exceso de liquidez” que el FED generó a lo largo de dos años y que casi duplicó el tamaño de sus activos (hoja de balance). Ahora, con esta necesidad de controlar el nivel de inflación no vista en los últimos 40 años, está obligando al FED a llevar a cabo dos acciones que estarán iniciando entre marzo y mayo próximos en sus reuniones de decisión de política monetaria. La primera es la de empezar con el incremento de tasas de interés y la segunda será la reducción de sus activos, que es el retiro de este exceso de liquidez a través de la venta de bonos del tesoro y de bonos respaldados por hipotecas.

La duda que ahora tiene el mercado se relaciona con los tiempos, objetivos y velocidades para llevar a cabo su proceso de restricción monetaria.

Por el lado de las tasas de interés, se empiezan a manejar alzas en el año desde 100 puntos base (pb) y hasta 150 pb en 2022 y aún más para 2023, aunque el tema bélico en Ucrania podría moderar las decisiones del FED. En un principio se pensaba que serían movimientos graduales de 25 pb, pero ahora, aumentan las posibilidades de movimientos de 25 o 50 puntos según estén las condiciones con objetivo en tasas entre 2022 y 2023 que van desde 1.25% hasta 2.50% anual.
En nuestro análisis desde el 2020 a la fecha, existe una correlación que va desde un 80 a 100% entre el tamaño en la hoja de balance del FED y la inflación, por lo que la reducción de los activos será más “eficiente y efectiva” en el combate a la inflación, pero deberá de ir acompañada, sin duda, por el ritmo de aumento en las tasas de interés.

Al escenario de restricción monetaria que a lo largo de los últimos 11 años no lo tenían en ese tenor de una presión inflacionaria como ahora, hay que sumarle el riesgo geopolítico Rusia–Ucrania que ha venido a presionar aún más los precios de las materias primas como el petróleo, gas, gasolina, alimentos y algunos metales que aumentan la presión hacia los bancos centrales de las economías más grandes del mundo.

El tema sanitario con la pandemia Covid-19 parece estar cediendo terreno en mayor medida afortunadamente.

El avance en la vacunación de países desarrollados, y algunos emergentes, al 70% de la población con dosis completa (dos dosis en las vacunas autorizadas) y cierto avance en el reforzamiento del mismo, está ayudando a que el índice de hospitalización y de mortalidad aumente en menor medida y las economías permanezcan abiertas, en especial en Estados Unidos.

Sin embargo, preocupa China y su entorno económico, en donde prevalece la política de “cero Covid-19” que, junto con el alto endeudamiento y escasa liquidez del sector inmobiliario, le está pasando la factura al crecimiento económico, lo que tendrá un impacto en la aportación al crecimiento mundial de este país y al final impacta en menor actividad mundial.

Todo esto, se refleja en el mundo de las inversiones, donde empresas de alta valuación y rápidos rendimientos en su cotización están poniéndose a prueba. Creemos que los inversionistas, buscarán rendimientos más moderados y seguros ahora que el FED inicie el proceso de reducción de activos de su hoja de balance y el alza en tasas de interés.

Deberá buscar no ser tan “agresivo” para no generar caídas desproporcionales y tirar a la basura todo el esfuerzo en política fiscal y monetaria de 2020 y 2021. Sin embargo, deberá de sacrificar condiciones de las bolsas y primero asegurarse de que la inflación esté controlada y retorne a su ritmo promedio del 2.0% anual y seguramente eso sucederá, pero hacia el 2023.

Con todo esto, el primer trimestre de 2022 parece no ser propicio para las inversiones en renta variable dentro de un marco de un perfil riesgo–rendimiento moderado. Además, después de los grandes rendimientos de las bolsas en Estados Unidos desde 2009 al inicio de 2022, la verdad, una toma de utilidades le hace bien al mercado para evitar grandes caídas correctivas.

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