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Rusia – Ucrania: un río revuelto por la geopolítica

El destino de Ucrania tiene grandes implicaciones. Lo que pase en esta ex república Soviética, sin duda, tendrá marcadas repercusiones en el corto, mediano y largo plazos en la geopolítica, la economía, los mercados y, por supuesto, en la población de ese país que geográficamente mira tanto al este como al oeste con todas las implicaciones que esta dualidad tiene en un mundo en el que las reminiscencias de la Guerra Fría fueron desplazadas de un primer plano para que en este se colocará el enfrentamiento bélico provocado por Rusia.
Las tensiones entre Rusia y Ucrania fueron constantes desde hace casi una década cuando dos provincias ucranianas Donetsk y Luhansk, declararon su independencia. Donetsk y Luhansk, en la región del Donbás, quedaron bajo control de grupos prorrusos desde 2014, cuando milicias separatistas se enfrentaron con el gobierno de Ucrania y declararon su independencia de Kiev y poco después de que Rusia se anexionara la península de Crimea, en el sur de Ucrania. Desde entonces, pese a un acuerdo de cese el fuego firmado en 2015, en esa zona se registraron brotes frecuentes de violencia entre esos grupos y fuerzas ucranianas. Desde el inicio del conflicto en 2014, ni Rusia ni ningún estado miembro de la ONU había reconocido a Donetsk y Luhansk como estados independientes.

Rusia considera a Ucrania dentro de su esfera natural de influencia por haber sido parte de la Unión Soviética hasta que obtuvo su independencia en 1991, pero sobre todo del Imperio Ruso, al que Vladimir Putin añora. Lo que hoy conocemos como Rusia tuvo origen en el siglo IX en el Principado de Kiev.

El levantamiento de 2014 ocasionó un relevo en la presidencia de Ucrania y una recomposición de fuerzas; el presidente, que mantenía buenas relaciones con Rusia fue reemplazado por un gobierno con inclinaciones claras hacia Occidente, fortaleciendo la relación de la mayoría de las antiguas repúblicas soviéticas con la Unión Europea o a la OTAN. Estonia, Letonia y Lituania forman parte de la alianza occidental.

Los tres estados bálticos fueron los primeros en abandonar la órbita de Moscú antes de la disolución oficial de la URSS. Luego se incorporaron a la OTAN y a la Unión Europea. Su historia es distinta a la de los otros doce miembros de la ex Unión Soviética. Fueron parte del imperio zarista pero se independizaron con la revolución bolchevique, aunque en 1940 fueron anexados por Moscú. Por ese motivo, consideran al período soviético como una ocupación militar de medio siglo y optaron por su alineamiento con Occidente.

Ucrania no es parte de la Unión Europea ni de la OTAN, pero recibe apoyos militares y financieros considerables de Europa y Estados Unidos. En la actualidad, más del 80% de los ucranianos respalda la independencia de su país y más de la mitad se inclina por unirse a la OTAN, organización que Putin describe como una amenaza existencial a la seguridad de Rusia.

Para Europa y Estados Unidos, Ucrania es importante, en parte, porque la consideran como un indicador de su propia influencia y de las intenciones rusas en el resto de Europa. El alejamiento de Ucrania de la influencia rusa es un duro golpe para el gobierno de Vladimir Putin para quien este estado es determinante en cuanto a la conformación de la identidad rusa, de la que ha echado mano para justificar una invasión que incrementaría los temores sobre la seguridad de otros países en Europa del Este que formaron parte de la Unión Soviética y aumentaría la preocupación sobre la solidez del orden internacional posterior a 1989 y la capacidad de Estados Unidos para influir en ella. En el periodo de la Guerra Fría, Estados Unidos estableció una gran influencia sobre el orden internacional, pero esa influencia ha disminuido durante la década pasada.

LO QUE ESTÁ EN VILO

Para Rusia, más allá del valor que tiene Ucrania en la conformación de la identidad rusa, la posición geográfica de esta ex provincia soviética es vital para sus intereses debido a tres factores fundamentales:

1 Acceso al mar negro, los recursos minerales con los que cuentan como el carbón, hierro, gas natural, petróleo, mercurio y otros.

2 Es una locación importante para proveer gas a Europa de manera más fácil y rápida. Rusia cuenta con la mayor reserva de gas natural en el mundo y es el país más importante que distribuye este recurso natural a Europa. Se estima que el 50% del gas que tiene Alemania es distribuido por ellos y también más del 40% del gas que obtiene Francia.

3 Es una locación geopolítica buena para Rusia, ya que una base militar en Ucrania ayudaría a tener de frente a la OTAN, organización en la cual una de las reglas principales es que un ataque a algún país que conforma la organización se considera un ataque a todos.

De acuerdo con diversos analistas, es justamente por la OTAN que empieza el conflicto actual: Ucrania comenzó a hacer movimientos para intentar unirse a dicha organización y Rusia presionó argumentando que si Ucrania se unía ellos invadirían dicho país.

LLEGÓ EL DÍA

El 21 de febrero Putin reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk en un mensaje transmitido por la televisión estatal y posteriormente ordenó el envío de tropas a esas dos regiones lo que agregó incertidumbre a los mercados globales, exacerbando la inflación existente y los temores de alzas de la Fed ya previstas para iniciar en marzo.

En respuesta a ello, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, dijo: “ahora es muy importante ver quién es nuestro verdadero amigo y socio y quién seguirá intimidando a la Federación Rusa solo con palabras».
La tensión que surgió el día 21 se multiplicó a las 05:50 hora de Rusia del jueves 24 de febrero cuando Putin anunció el inicio de una operación militar especial en la región del Donbás y advirtió que la respuesta de Moscú será «inmediata» si alguien intenta enfrentarse a Rusia. Con el paso de las horas quedó claro que las tropas rusas estaban invadiendo todo el país, con ataques y enfrentamientos reportados por todo el territorio ucraniano. El presidente ruso aseguró que la decisión fue tomada después de recibir una petición de ayuda de los líderes de los territorios separatistas. «Tomé la decisión de llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo será defender a las personas que durante ocho años han sufrido persecución y genocidio por parte del régimen de Kiev», señaló Putin en una afirmación que no está sustentada con ninguna evidencia.

«Cualquiera que intente interferir con nosotros, o más aún, crear amenazas para nuestro país y nuestro pueblo, debe saber que la respuesta de Rusia será inmediata y lo llevará a consecuencias como nunca ha experimentado en su historia. Estamos listos para cualquier giro de los acontecimientos».

El presidente de Ucrania condenó las acciones de Moscú, rompió relaciones diplomáticas con Rusia y señaló que están dispuestos a distribuir armas a «todos aquellos que quieran proteger nuestra tierra, a todos ellos que sean capaces de defender nuestra soberanía». Además, sentenció: «Rusia atacó nuestro país vilmente y de forma suicida a primera hora de la mañana, justo como lo hizo la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial (…) Desde hoy, nuestros Estados están en diferentes lados de la historia mundial. El Estado ruso está en la senda del mal».

LA RESPUESTA INTERNACIONAL Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y Reino Unido anunciaron una nueva ronda de sanciones económicas. Las de Estados Unidos son las siguientes:

• Cortar la conexión con el sistema financiero estadounidense del mayor banco ruso, impedir las transacciones, congelar los activos en Estados Unidos de tres instituciones financieras y prohibir a los ciudadanos norteamericanos hacer negocios con ellos y cerrar el acceso al dólar.

• Imponer nuevas restricciones a la deuda y a las acciones de 13 de las principales empresas y entidades rusas, lo que implica poner coto a todas sus transacciones en el mercado internacional, a la provisión de financiación y a otras operaciones con nueva deuda de más de 14 días de vencimiento.

• A la oligarquía cercana a Putin se le proscribe del sistema financiero estadounidense, se congela su patrimonio en Estados Unidos y se les impiden la entrada al país.

• Se prohíbe la importación de tecnología para la defensa, así como de semiconductores, equipos de telecomunicación, de encriptación, láseres, sensores y otros ingenios empleados en el transporte por mar y aire.

• Se contempla pasar la factura de la invasión de Ucrania a Bielorrusia aliado del Kremlin

Las sanciones de los líderes europeos afectarán a los sectores financiero, energético, de transportes o defensa, a los que se cerrará o limitará el acceso a los mercados europeos y se les prohibirá adquirir tecnología y componentes esenciales. Estas sanciones aumentarán la deuda de Rusia, incrementarán la inflación y erosionarán gradualmente su base industrial, aseguró la presidenta de la Comisión Europea.

Las restricciones a las exportaciones decididas por los aliados conjuntamente persiguen causar un daño que cifran en 50 mil millones de dólares. Además, se han diseñado medidas para amplificar su alcance, que pasan por dar facilidades a países que se quieran sumarse a ese boicot.

Desde 2014, cuando Donetsk y Luhansk declararon su independencia, Estados Unidos empezó a sancionar a Rusia por la invasión a Crimea, imponiendo restricciones para viajar, restricciones tecnológicas para la exploración de petróleo y gas, y sanciones monetarias para la aprobación de crédito a compañías rusas. Se estima que de 2014 a 2019 Rusia ha perdido $169 Billones de USD en inversiones y que desde 2014 a 2020 el PIB de Rusia ha caído 28%.

ENTRE DOS FLANCOS

Después de los eventos de 2014, Ucrania necesitó ayuda de la comunidad internacional para cubrir sus obligaciones y evitar caer en default, ya que se encontraba en una situación delicada respecto al manejo de su deuda externa. El Fondo Monetario Internacional aceptó cubrir parte de la deuda, a cambio de cumplir ciertas condiciones relativas a la reestructuración fiscal e institucional del país, que hasta antes de la invasión había incumplido. A su vez, Ucrania debe alrededor de $3 mil millones de dólares en bonos a Rusia, los cuales debían redimirse en 2015, y llevan 7 años en disputa.

De acuerdo con un análisis de Vector Global —fechado el 18 de febrero, seis días antes de la invasión rusa—, de materializarse la obligación de estos bonos, Ucrania no se encontraría en capacidad de cubrir el pago de ellos, y el FMI dejaría de ofrecer financiamiento adicional en caso de realizar el pago a Rusia. “Debido a las bajas tasas de interés, Ucrania ha emitido cada vez más deuda en los últimos años, y ha aumentado su deuda con respecto a su PIB. Por estas razones, es posible que simplemente el aumento de volatilidad en un ambiente en el que están aumentando las tasas de interés, lleve a Ucrania a una crisis económica, y presione fuertemente su delicado estado fiscal. Si Ucrania cae en default en el mediano plazo, es posible que Rusia tenga mayor poder de negociación e influencia sobre la región”. Eso antes de la invasión rusa.

DEL IMPACTO GLOBAL A LA AFECTACIÓN PARTICULAR

¿Qué sigue? El mundo está en vilo. La invasión rusa a Ucrania esta deteriorando la somera recuperación económica que se empezaba a registrar a nivel global. La respuesta de Occidente se ha centrado en las sanciones económicas; sin embrago, está latente una escalada militar mayor de severas consecuencias para el mundo, incluido México que, aunque se vería beneficiado por el alto precio del petróleo (que al inicio del conflicto superó los 90 dólares por barril), estaría afectado por el aumento en el precio de las gasolinas y el gas, tan solo un dato para apuntalar: de enero a noviembre de 2021, nuestro país importó de Estados Unidos 460 mil barriles diarios de gasolina, de acuerdo a la Agencia de Información Energética de esa nación. Ante la escalada de precios y por el subsidio que el gobierno mexicano da a las gasolinas, las finanzas publicas del país se verían afectadas. Asimismo, México vería un impacto por el incremento en el costo de las materias primas, lo que repercutiría en la inflación, ya de por sí elevada.

Pese a los efectos mencionados, entre muchos otros más que pegan al hombre de a pie, decir que el impacto del conflicto entre Rusia y Ucrania solo tiene impacto en la geopolítica es hacer a un lado la memoria e ignorar la afectación social y psicológica en la población de los territorios en conflicto.

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